Delincuencia Moral
por Angélica Potes
Un delincuente, un delincuente… ¿qué es eso? Una persona malvada de películas americanas con antifaz negro y una bolsa en la espalda, un señor de cuello blanco con la cabeza llena de ideas para robar dinero. Una persona que la sociedad aparta por no ser un ejemplo responsable, un vago, un vivaz, un sutil, un perspicaz? ¿Qué es eso? ¿Algo malo, algo bueno? Definitivamente creo que son personas enajenadas, sin amor propio, mucho menos respeto social. Un delincuente, alguien sin escrúpulos, rodando en la sociedad y tomando lo mejor de ésta para convertirlo en basura. Dando miedo, creando inseguridad. Un delincuente, un delincuente. No es verdad. Creo que todos tenemos adentro ese ser que todos decimos repudiar. Todos alguna vez pensamos en que podríamos hacer si se presentará la oportunidad. Todos, en está maldita sociedad, estamos programados para no ser uno de ellos, supuestamente carentes de lo que se necesita para serlo. ¿Y entonces, no estaríamos ya programados para ser uno de ellos? Somos algo que nos impide ser lo otro. Por carencia tenemos el potencial de ser lo malo. Somos bondad según sabemos, la bondad es carencia de maldad, pero sabemos qué es ser bueno porque sabemos qué es ser malo, y lo malo ya lo sabemos, no lo somos, según algunos, pero lo sabemos. Sin embargo, en esa carencia de bondad, podemos demostrar que algo de maldad al menos conocemos. Y es interesante llamar al delincuente por ser un ser que arruina nuestra sociedad. Pero creo de nuevo, que todos podemos llegar a ser un delincuente sin necesidad de apartar de las personas algo material. Se es malo cuando se toma algo material, un delincuente, lleva en la bolsita, las pertenencias de otro ser, porque tal vez, necesita comer. Pero en general, llevamos en nuestras almas el padecimiento de los demás. Somos capaces de ignorarlas, de pasar por encima, de no actuar coherentes, de no aportar a la humanidad. Somos capaces de respirar alivianados, sin tener en el pecho la idea de la carencia de los demás. Somos delincuentes, porque no arrancamos de las manos sino del alma la bondad de los demás, somos delincuentes porque nos aprovechamos de lo que está puesto y servido , así sepamos que no nos pertenece. Somos delincuentes por querer lo de los demás. Somos delincuentes por simplemente, ser humanos. Delinquir, Qué delicioso bienestar. Y es más por esa risa graciosa, burlona que nos produce el malestar del otro. Somos deliciosos, satisfechos en nuestros deseos. Somos delincuentes, y no nos importa, porque sólo juzgamos a quién ha sido capaz de llamar la atención de la policía para ser atrapado en una jaula. Sin embargo, todos tenemos algo de ese demoniaco ser. Todos delinquimos, así no queramos. No es material, entonces no se ve. Pero siempre delinquimos, y nos molestamos por ser llamados así: Delincuentes, delincuentes de lo moral.